7 segundos
15 de febrero de 2023. Recuerdo que cuando empecé a visitar a las personas en sus casas para hablarles de la esperanza que da la Biblia, llamaba temeroso a los timbres porque no sabía quién me iba a salir a la puerta y con qué talante. Temía especialmente a los hombres grandes con bigote. Yo era entonces un chiquillo delgadísimo y bajito, de apenas 13 años. Hasta los 16 no pegué el “estirón” y aunque seguía siendo extremadamente escuchimizado, por…